Es la primera pregunta en casi todas las conversaciones, y merece una respuesta seria en lugar de un rango inventado. El coste y el plazo no dependen del tamaño de la empresa, sino de cuatro variables concretas.
1. Cuántas referencias y cuántas plantas
Certificar tres productos de la misma línea no es como certificar cuarenta repartidos en dos fábricas. El trabajo de auditoría escala con el número de instalaciones y con la variedad de procesos, no con la facturación.
2. En qué estado está su documentación
Es, con diferencia, la variable que más mueve el plazo. Una empresa con las fichas técnicas y los certificados de proveedor al día puede completar el proceso en pocos meses. Una que tenga que reclamar el desglose de veinte materias primas compuestas puede tardar el triple, y ese tiempo no depende de nosotros ni de usted, sino de sus proveedores.
3. A qué mercados quiere llegar
No es lo mismo certificar para el mercado interno europeo que para Indonesia, Malasia o el Golfo. Cada destino añade requisitos y, en algunos casos, verificaciones adicionales. Definir los mercados desde el principio evita rehacer trabajo.
4. Si hay producto cárnico
El sacrificio añade un nivel de control propio: supervisión, requisitos sobre el sacrificador y verificaciones en matadero. Es el caso con más carga de auditoría.
El calendario realista
El proceso tiene seis pasos —solicitud, contrato, auditoría preliminar, auditoría, decisión y emisión— y la parte que más se alarga casi nunca es la auditoría: es la preparación previa. Por eso insistimos tanto en el inventario de ingredientes antes de firmar nada.
Una vez emitido, el certificado no es permanente: hay auditorías de seguimiento periódicas, y cualquier cambio de formulación o de proveedor debe comunicarse.
Cómo obtener una cifra real
Cualquier precio dado sin ver su expediente es una estimación a ciegas. Envíenos la lista de productos a certificar, el número de instalaciones y los mercados de destino, y le daremos un presupuesto concreto y un calendario realista.
