Los Emiratos Árabes Unidos son, para mucha industria europea, la cabeza de puente hacia el Golfo: reexportación, logística y un consumidor con alto poder adquisitivo. También tienen uno de los esquemas halal mejor estructurados de la región.
Un esquema con dos niveles
La particularidad emiratí es que separa con claridad dos funciones que en otros países se mezclan:
- Quien certifica el producto: el organismo de certificación.
- Quien acredita a ese organismo, comprobando que es competente e imparcial.
Ese segundo nivel lo cubren centros de acreditación como EIAC. Para el exportador significa que la pregunta relevante no es solo si su certificadora emite certificados, sino si está acreditada dentro del esquema que los Emiratos reconocen, y para su categoría de producto.
Las normas GSO
El marco técnico de referencia en el Golfo son las normas GSO, publicadas por la organización de normalización del Consejo de Cooperación del Golfo. Cubren desde los requisitos generales de los productos halal hasta los criterios para los organismos de certificación.
Su ventaja es la amplitud: un sistema construido sobre GSO cubre buena parte de lo que piden varios países de la región. No obstante, cada estado mantiene requisitos adicionales de importación —etiquetado, registro de producto, vida útil restante— que se gestionan aparte.
Puntos de control habituales
Cárnicos. Máximo nivel de exigencia: origen, método de sacrificio, supervisión y trazabilidad completa.
Etiquetado en árabe. Requisito de entrada independiente de lo halal, y causa frecuente de retenciones.
Vida útil restante. Varios mercados exigen un porcentaje mínimo al llegar a destino.
Coherencia documental. El certificado, la factura, el packing list y la etiqueta deben describir el mismo producto sin discrepancias de denominación.
Recomendación
Verifique primero la acreditación de su certificadora en el esquema emiratí y solo después inicie el expediente. Y planifique el etiquetado en paralelo: es lo que con más frecuencia detiene envíos técnicamente correctos.
